Los temidos riegos y peligros inminentes del Big Data


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El Big data es la nueva moda. Es la nueva tendencia del marketing digital y la tecnología más puntera con las que marcas y empresas pretenden acceder al conocimiento pleno de los clientes. Y no solo eso, también al seguimiento de sus pasos y acciones para generar perfiles que sirvan para establecer y poner en práctica todo tipo de estrategias.

Basta con destacar las conclusiones de informes como el desarrollado por el Instituto Global McKinsey, cuyos datos sobre la implementación del Big Data y el procesamiento de grandes volúmenes de datos pueden suponer un de las ganancias en el sector minorista de hasta un 60%. Un aspecto sobre el que, quienes siempre han trabajado a fondo el Business intelligence conocen sobradamente.

Es evidente que para las empresas, el Big data y el análisis de grandes volúmenes datos les abre las puertas a un nuevo mundo de posibilidades. Sin embargo también nos encontramos con la otra cara de la moneda. La cara oculta. Y es que las prácticas sobre el uso de este tipo de "minería de datos" también pueden acarrear otro tipo de consecuencias ya que a través de ellas se podrían traspasar las líneas rojas de la propia seguridad y privacidad.

Algunos expertos como Robert Stroud, miembro del Comité de Influencia Profesional y Consultivo de ISACA y vicepresidencia de estrategia, innovación y gestión de servicios de AT Technologies ponen de manifiesto su valor, concluyendo que "si el conocimiento es poder, el Big Data representa mayor influencia". Otros como José Luis Rodríguez, director de la Agencia Española de Protección de Datos no dudaban en afirmar que "Los datos son el petróleo del siglo XXI".

Sin embargo, más allá de los retos a los que se enfrentan ahora las empresas para poder abrazar y adoptar el Big Data, es necesario que desde la propia industria se establezcan claramente los riegos asociados a su implementación, así como las pautas que aseguren el cumplimento de las leyes y regulaciones de privacidad.  A pesar de su potencial para las empresas, los expertos siguen debatiendo sobre todo ello. Y aunque es evidente que nos encontramos ante una inundación de datos que para ser útiles deben ser tratados adecuadamente, es necesario establecer aquellas pautas y mecanismos que protejan los derechos y la privacidad del consumidor. Muchos expertos consideran que los marcos legales existentes son inadecuados para enfrentar el fenómeno de Big Data, por consiguiente las garantías y seguridad son un aspecto clave y fundamental. A pesar de ello, no cesan los temores ante la posibilidad de que los datos sean utilizados de forma abusiva o traspasando los límites de lo ético y legal. Es por ello, que para muchos profesionales, la honestidad sea en la práctica la mejor de las políticas.

Para la gran mayoría de los consumidores, este tipo de prácticas son consideradas agresivas e invasivas. Algunos nuevos informes, revelan que los usuarios muestran cada vez una mayor preocupación por la privacidad de sus datos. Sin embargo, otros estudios también señalan que los consumidores a voluntad propia, están dispuestos a ceder y desprenderse de la información personal, siempre que exista una buena razón para hacerlo”. Generalmente, estas razones contemplan la posibilidad de recibir incentivos a cambio. Sin embargo, el uso y explotación de estos datos, son ya algo habitual en plataformas y redes sociales como Facebook, donde dichos datos son utilizados como criterios para la segmentación de las campañas y promociones puestas en marcha por sus anunciantes. 

No es casual por ello, que algunos gobiernos se encuentren investigando a las organizaciones que recogen y gestionan grandes volúmenes de datos con el fin de que estas establezcan un adecuado control y tratamiento de la información que a su vez garantice una mayor seguridad a los consumidores. Por otra parte, tampoco podemos olvidarnos de los casos famosos del espionaje, que han puesto su objetivo en las bases de datos de multitud de sistemas para ser utilizados a su antojo. Algo que provoca pavor y genera cierto rechazo, además de mayor inseguridad y desconfianza entre los propios usuarios de internet.

A pesar de ello y del potencial de la implementación y adopción del Big data por parte de negocios y empresas, los riesgos de esta nueva era de la información nos advierten de algunos posibles peligros inminentes: El paso del Data mining o recopilación de información a su posterior comercialización, contemplando incluso y evidentemente el robo de datos. Algo que por el contrario a nadie sorprende. Durante años hemos sido testigos de los efectos del negocio del spam a través del correo electrónico y donde millones de direcciones de email eran recopiladas para su posterior comercialización y explotación. No sería esta la excepción, y con toda probabilidad y casi certeza, los perfiles de consumidrores creados a través de la recogida de grandes volúmenes de datos, podrían convertirse en el nuevo manjar de las mafias de internet. 

Pensemos además que la seguridad de los datos y de la propia información siempre puede ser puesta en entredicho. Aun podemos recordar casos como el de la compañía Sony, que finalmente terminó reconociendo haber sido atacada por un "hacker", que robó datos personales de las cuentas de 77 millones de clientes y que incluyeron sus nombres, direcciones, fechas de nacimiento y contraseñas. Imagínense entonces, cuando cada vez más empresas decidan abrazar el Big Data acumulando cada vez más datos y estas se conviertan en el objetivo de los ataques de los mayores cibercriminales.  


Artículo: http://www.puromarketing.com/12/19367/temidos-riegos-peligros-inminentes-data.html

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