¡Feliz Día Europeo de las Pymes!

Hoy, día 12 de mayo, celebramos el Día Europeo de las Pymes. Pyme es el acrónimo de “pequeña y mediana empresa”. Estas empresas se caracterizan por tener unas dimensiones limitadas por la regulación correspondiente.





En la Unión Europea, las pequeñas y medianas empresas están limitadas en cuanto al número de empleados, el importe neto de la cifra de negocios, y el volumen total del activo:


Tipo de empresas
Empleados

Facturación

Total Balance
Microempresa
< 10
y
≤ 2.000.000
o
≤ 2
Pequeña empresa
< 50
y
≤ 10.000.000
o
≤ 10
Mediana empresa
< 250
y
≤ 50.000.000
o
≤ 43



Según el informe “Retrato de la pyme” que data del 1 de enero de 2016, en España hay registradas 3.232.706 empresas, de las cuales 3.2286.747 son pymes. Esto supone un 99,88% del total de empresas registradas, es decir casi la totalidad de empresas nacionales son pequeñas y medianas empresas. Para el conjunto de la Unión Europea el porcentaje de pequeñas y medianas empresas es el mismo, un 99,88%. El 95,7% de las 3.232.706 pymes españolas son microempresas, mientras que en el conjunto total de pymes para la Unión Europea las microempresas representan el 92,8%.

El sector que cuenta con más pymes es el sector servicios, pues el 80,5% de las pequeñas y medianas empresas españolas pertenecen a este sector.

Asimismo, la modalidad jurídica más común en las pequeñas y medianas empresas es la de persona física, seguida de la modalidad de sociedad limitada. También podemos mencionar las modalidades de comunidad de bienes y sociedad anónima, aunque no resultan tan frecuentes en las pymes, pues son personalidades jurídicas más propias de las grandes empresas.

Cabe mencionar la importancia que tienen las pequeñas y medianas empresas en cuanto a creación de empleo. En el año 2013, dos de cada tres empleados españoles eran trabajadores provenientes de pymes.

Sin embargo, un gran reto para las pymes españolas es la exportación: según afirma el Círculo de Empresarios, durante el período 2008-2013 el porcentaje de pymes españolas que exportaron fue del 4%, mientras que en el Alemania este porcentaje supuso el 11%.


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Historia de la contabilidad


La contabilidad es tan antigua como la propia humanidad, puesto que desde que el hombre habita sobre la faz de la tierra este siempre ha necesitado llevar un registro y un control de su situación económica y su patrimonio, es decir, los bienes que recolectaba, cazaba, prestaba o enajenaba. 

 

 



Las primeras civilizaciones que habitaron la tierra se vieron ante la necesidad de dejar constancia de algunos hechos demasiado complejos como para memorizarlos. De esta forma recurrieron a símbolos o a elementos gráficos que años más tarde darían lugar a los jeroglíficos y que hoy en día conocemos como cuentas. De hecho, se conservan varios registros contables pertenecientes a diferentes civilizaciones antiguas donde se pueden consultar las entradas y salidas tanto de tesorería como de productos comercializados.

 Cabe mencionar que para el desarrollo de la contabilidad fue especialmente relevante la aparición de la moneda, puesto que llevar a cabo una valorización de los bienes en la economía de trueque suponía todo un reto.

 Hacia el año 5.000 a. C. en Grecia la legislación obligaba a los comerciantes a elaborar un registro de las operaciones realizadas a través de anotaciones en determinados libros contables. Además, los principales lugares que permitieron el desarrollo de un sistema contable fueron los templos, pues estos poseían auténticos tesoros con los cuales llevaban a cabo operaciones de préstamo al estado o a particulares. De hecho, algunos templos helénicos han sido considerados como los primeros bancos griegos. El santuario de Delfos es el lugar donde más documentos contables han aparecido. Los arqueólogos encontraron allí cientos de registros de ofrendas de fieles, así como las cuentas de la reconstrucción del templo en el siglo IV a. C.

 Uno de los registros contables más antiguos conservados data del año 2040 a.C. Se trata de una tabla de barro que contiene el balance de una explotación agrícola en Sumeria redactado en escritura cuneiforme. En él se describe de forma detallada el registro de materias primas y días de trabajo consumidos. 
Los sumerios, considerados la primera civilización de la historia, utilizaban “tokens” o símbolos para llevar a cabo un registro de los bienes. Los diferentes tipos de bienes estaban representados por distintos símbolos.

Token sumerio

 Hacia el 2.000 a. C. surge en Mesopotamia el imperio babilónico, que trae consigo el nacimiento de una forma generalizada de inscribir los registros contables. Esta nueva forma de llevar la contabilidad seguía este orden: titulo de la cuenta, nombre del interesado, cantidades y el total general.

 En el antiguo Egipto los escribas, puesto que eran los que tenían la capacidad de leer y ecribir, eran los encargados de gestionar la contabilidad de los faraones, del Estado y de los grandes señores. Estos para realizar sus anotaciones se servían de papiros, que estaban elaborados a partir del tallo de unas plantas acuáticas muy abundantes en el Nilo. El carácter repetitivo de los escritos contables propició el desarrollo de una escritura hierática, que permitía a los escribas simplificar los jeroglíficos y redactar de forma más rápida.

 Posteriormente, los fenicios, que destacaron siempre por su actividad comercial y por su excelente navegación y que fueron considerados como los genios del comercio de la época antigua, tomaron de los egipcios su sistema contable y lo perfeccionaron, a fin de llevar un control de sus numerosas transacciones comerciales.

 Durante el imperio de Alejandro Magno, los banqueros llevaban la contabilidad en dos tipos de libros: el Diario (efemérides) y el libro de cuentas de clientes. La ley otorgaba a los libros de contabilidad valor de prueba principal, pues las anotaciones se hacían con exactitud.

 Durante el siglo I a. C. en el imperio romano a nivel social era importante tener conocimientos de contabilidad, pues una persona era menospreciada si no era capaz de controlar contablemente su patrimonio. Existían dos libros contables: “Adversaria” y “Codex”. El Adversaria estaba destinado a los registros del Arca (caja) y se dividía en dos partes: el lado izquierdo, el Acepta o Acceptium, en el que se recogían los ingresos y el lado derecho, Expensa o Expensum, en el que se registraban los gastos. A su vez, en el Codex se recogía información acerca de las operaciones, el nombre de la persona que las llevaba a cabo, la causa de la operación y su importe. También se dividía en dos partes, el lado izquierdo, llamado Accepti, en el que se registraba el ingreso o el cargo a la cuenta, y el lado derecho, denominado Respondi y en el que se recogía el registro de acreedores. Los romanos llevaron a cabo un primer desarrollo del principio de partida doble, principio que acabaría implantándose a finales del siglo XIII d.C.

Tras la caída del Imperio Romano, las constantes invasiones provocaron el comienzo del feudalismo, así como una disminución de la alfabetización y de la actividad comercial, lo que supuso la desaparición de las prácticas contables del antiguo mundo, pues estas eran llevadas a cabo exclusivamente por los señores feudales, así como por el clero. La Iglesia Católica, que cada vez contaba con más adeptos y con mayor poder económico y político, necesitaba mantener las prácticas contables y estas se llevaban a cabo en los monasterios.

 A su vez, la civilización Inca disponía de “Quipucamayoc”, especialistas educados por los amautas en escuelas especiales llamadas "Yachayhuasi". Su labor consistía en registrar los acontecimientos, llevar las estadísticas y asesorar en el manejo del grande y complejo estado inca. Era lo que hoy en día es el analista económico o el responsable del planeamiento estratégico. Los Quipucamayoc se servían de una herramienta llamada “quipu”, que en lengua quechua significa “nudo”. Se trata de un artilugio formado por cuerdas de lana o de algodón que, a través de nudos, permitía el registro de cantidades. Según la localización del nudo, este podría ser una unidad, una décima, una centena o un millar. Además, el color de las cuerdas, en función de su situación, representaba un ítem estandarizado. La lectura e interpretación de los quipus era muy compleja, por ello era necesario la existencia de especialistas contables.

Quipucamayoc realizando sus anotaciones con un quipu.

 Fue en la época de las cruzadas cuando se impulsó de nuevo la actividad comercial. Durante esta época tiene lugar el surgimiento de la Orden del Temple (Orden de los Caballeros Templarios), quienes tras su expulsión de Palestina en 1.291, fueron poco a poco convirtiéndose en los primeros intermediarios financieros de la época, contribuyendo así al desarrollo de un sistema bancario europeo. Es por ello que durante los siglos XII y XIII los templarios desarrollaron un perfeccionado sistema de contabilidad.

 Es durante esta época cuando tiene lugar el surgimiento de la partida doble, en la región de la Toscana. El documento más antiguo que se conserva en cuanto al uso de la partida doble son las cuentas públicas de la ciudad de Génova, que datan del año 1.340.
La llegada del Renacimiento trae consigo el asentamiento de las bases para el desarrollo del sistema contable. En un primer momento la contabilidad renacentista refleja los créditos y los débitos de las personas. Sin embargo, posteriormente se comenzó a llevar una cuenta para el conjunto de los bienes poseídos y otra cuenta que reflejase las pérdidas y ganancias. Esto supuso el desarrollo de la partida doble.
Es durante el Renacimiento cuando tiene lugar la invención de la imprenta, un hecho que juega un papel clave en la generalización del sistema contable. En 1.458 Benedetto Cotrugli escribe su obra “Della Mercatura e del Mercante Perffeto”, considerado el primer texto escrito sobre contabilidad por partida doble. Sin embargo, no se publicó hasta 1.573. En esta obra Cotrugli indica que todo comerciante debe llevar tres libros: el libro mayor (quaderno), acompañado de un índice, el libro diario y el borrador.

 Durante el siglo XV, más concretamente en 1494 Luca Pacioli publica en Venecia su obra “Summa de Arithmetica, Geometria, Proportioni et Proportionalità”. Si bien la elaboración de esta obra resulta posterior a la de Cotrugli, lo cierto es que su publicación fue anterior. En este libro Pacioli describe, entre otros usos mercantiles, los métodos contables utilizados por los principales comerciantes venecianos.
Además, Pacioli describe en este libro el funcionamiento del sistema de partida doble: por cada aumento del activo se produce un aumento del pasivo o del capital, y viceversa. Asimimo, indica que las anotaciones en el libro diario deben constar de dos partes: una que comienza por la palabra “por”, que hace referencia al debe, y otra que comienza por la palabra “a”, que hace referencia al haber. Además, Pacioli también afirma que al acabarse las páginas del libro mayor se deberá elaborar un balance de comprobación de sumas y saldos. Cabe destacar que en esta época todavía no se elaboraba el balance de situación.

 Desde el Renacimiento no existen grandes cambios en cuanto al sistema contable hasta finales del siglo XVIII, momento en el que tiene lugar el surgimiento de las primeras escuelas de pensamiento contable. Las primeras escuelas de pensamiento contable no contemplan el concepto de valor económico, ni la utilidad de la información a la hora de tomar decisiones.

En 1795 Edmon Degrange (padre) escribe la “Tenue des Livres Rendue Facile” en la que distingue dos clases de cuentas, deudoras y acreedoras. Esta teoría es conocida como la teoría de las cinco cuentas, siendo estas: efectivo, mercancía, instrumentos negociables recibidos, instrumentos pagados y pérdidas y ganancias. Además, Degrange (padre) propuso la elaboración de un diario Mayor Único en lugar de el libro Diario y el libro Mayor con el fin de ahorrar tiempo llevando las cuentas en un único libro en lugar de en dos.

Además, desde finales del siglo XVIII surgen diversas teorías contables, entre las que se encuentran:

  • La teoría de la personificación: consiste en explicar la cuenta de una persona ficticia. No tiene en cuenta el entorno económico.
  • La teoría jurídica: considera la empresa como sujeto de derecho y su estudio radica en las implicaciones jurídicas que se puedan derivar de la práctica contable.
  • La teoría económica: considera que la práctica contable debe estar sujeta al momento económico y los cambios que en este se produzcan.
  • La teoría de la contabilidad pura: centrada en la investigación experimiental.
  • La teoría administrativa: integra los valores humanos a los valores financieros de la empresa.

A principios del siglo XIX la contabilidad sufre numerosos cambios. En primer lugar, surgen los principios contables. En 1845 Fabio Besta, conocido como el moderno padre de la contabilidad, desarrolla la “Teoría Positiva del Conto”, en la que afirma que “la contabilidad es en medio de una completa información referente a dinero, cuentas recibidas, activos fijos, intereses, inversiones, etc., y es evidente que una rápida y certera información es imposible sin asentar en el mismo lugar las mutaciones ocurridas en cada uno de estos objetos. Es una serie de entradas y salidas referentes a un definido y claro objeto, conmensurable y mutable, con la función de registrar información acerca de las condiciones y monto del objeto en un momento particular y de los cambios que en él intervienen. Las cuentas son abiertas directamente a objetos, no a personas que intervienen, e indican valores monetarios.”

La Edad Moderna se caracteriza por el descubrimiento de las grandes empresas, el predominio de la industria y el comercio sobre la agricultura, la apertura de los mercados, el desarrollo de nuevas tecnologías… Las empresas precisan de un mayor control por lo que surge una nueva contabilidad que incluye los conceptos de microeconomía, dando lugar a la contabilidad de costes y presupuestos. En esta época ya no cobra tanta importancia la medición de la riqueza, sino los usuarios y los objetivos de la información financiera.

En la actualidad, con el rápido desarrollo de los sistemas, la contabilidad ocupa el lugar que le corresponde dentro de las organizaciones. El volumen de información que puede manejar y la rapidez de su procesamiento la hacen indispensable en la exigente administración de nuestros días.


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Liquidación de deuda a través del método snowball.


Probablemente la manera más rápida de hacer una gran bola de nieve sea empezar haciendo una pequeña bola para luego hacerla rodar sobre el suelo nevado. Al ir rodando la bola va creciendo hasta convertirse en algo parecido a una roca de nieve. De niños, esta era una gran técnica para hacer bolas de nieve, sin embargo, de adultos, resulta todavía un mejor método para cancelar nuestra deuda hipotecaria. 

 

 


El método debt snowball (deuda bola de nieve) fue elaborado por el escritor estadounidense Dave Ramsey, especialista en finanzas personales. Se trata de un sistema de cancelación de deudas pensado tanto para personas físicas como jurídicas, que consiste en ir amortizando las deudas cuyos saldos son menores pagando una cuota mínima para todas las deudas, excepto la de saldo menor, que cancelaremos cuanto antes. Cuando conseguimos pagar la deuda más pequeña, entonces, continuamos el proceso con la siguiente deuda más pequeña. Esto permite ir pagando más cantidad de “la deuda más pequeña” conforme vamos liquidando deudas.

Este sistema puede parecer ineficaz, pues lo racional sería ir pagando las deudas con mayores tasas de interés para evitar pagar más intereses en el futuro. Sin embargo, un estudio llevado a cabo por varios miembros de la Harvard Business Review concluye que la efectividad que tiene este método a la hora de amortizar una deuda reside en el factor psicológico: las personas sentimos una mayor confianza cuando vemos como nuestras deudas se van cancelando, independientemente de lo pequeñas que estas sean, pues el componente con mayor impacto no es la cuantía que queda pendiente de pago, sino la deuda que nos vamos quitando de encima una vez pagada.

A modo de ejemplo, imaginemos que tenemos 5 deudas pendientes de: 500 €, 625 €, 675 €, 1.000 € y 1.200 €. Cada una de estas deudas exigirá un pago mínimo de 25 € por mes, y tenemos un presupuesto de 200 € al mes para pagar las deudas.

Entonces, el primer mes pagaremos 25 € por cada deuda, excepto la más baja, a la que destinaremos lo máximo disponible, es decir 100 €. Tras 5 meses, esta deuda estará totalmente liquidada y el resto se habrán reducido a: 500 €, 550 €, 875 € y 1.075 €.


M
500€
625€
675€
1.000€
1.200€
1
400€
600€
650€
975€
1.175€
2
300€
575€
625€
950€
1.150€
3
200€
550€
600€
925€
1.125€
4
100€
525€
575€
900€
1.100€
5
-
500€
550€
875€
1.075€



Entonces, en el sexto mes repetiremos el proceso pagando 125 € al mes por la deuda más pequeña (los 100€ que antes estaban destinados a pagar la deuda que ya hemos liquidado y los 25 € que ya pagábamos originalmente). Tras cuatro meses la segunda deuda estará cancelada y las siguientes deudas se reducen a: 450 €, 775 € y 975 €.


M
-
500€
550€
875€
1.075€
6
-
375€
525€
850€
1.050€
7
-
250€
500€
825€
1.025€
8
-
125€
475€
800€
1.000€
9
-
-
450€
775€
975€


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