Claves para reducir nuestra factura de luz.



El precio de la electricidad continúa en máximos desde 2013, y esta semana ha llegado a superar los 100 euros por megavatio. Ante esta situación, son muchas las familias que hacen todo lo posible por ver reducidas su facturas, por eso hemos tratado de agrupar una serie de medidas que nos permitirán ahorrar en luz:





En primer lugar, es muy importante revisar y ajustar la potencia contratada, ya que cuanta mayor potencia tengamos, más tendremos que pagar. Deberíamos hacer una previsión de lo que realmente vamos a consumir en función de nuestras necesidades. Hay que tener en cuenta que a veces no somos nosotros los que contratamos la potencia, sino que mantenemos la que ya tenía contratada el inquilino anterior de la vivienda, o simplemente ha sido escogida por la propia compañía.


En segundo lugar, también es importante revisar la tarifa contratada: puede tratarse de una tarifa regulada por el Gobierno a través del Precio Voluntario para el Pequeño Consumidor (PVPC), o bien de una tarifa de mercado libre. No es fácil estimar cual puede ser la mejor opción, pues el precio variará en función de la situación del mercado y de las necesidades y características personales de cada usuario.


Además, a veces puede beneficiarnos el contrato de una tarifa de discriminación horaria. Estas tarifas generalmente resultan más baratas por la noche, y el doble de caras durante el día, por lo que si conseguimos adecuar nuestros horarios y realizar las tareas de mayor consumo durante las horas más baratas, conseguiremos ahorrar en luz. La tarifa suele ser ventajosa si realizamos al menos un 30% del consumo durante el tramo más económico.


Asimismo, el tipo de calefacción del que dispongamos afectará a nuestras facturas de la luz, y deberá establecerse en función de las circunstancias de cada usuario (el clima, el tamaño de la vivienda…). En cuanto a la calefacción, sería ventajoso el uso de termostatos inteligentes, controlables a través de una aplicación móvil y capaces de medir la temperatura ambiente y establecer la temperatura que queramos alcanzar.


Igualmente, podremos tomar otra serie de medidas destinadas a reducir nuestro consumo de electricidad, como el uso de lámparas de bajo consumo o de bombillas led, el uso de pantallas planas de ordenador, centrifugar la ropa antes de usar la secadora o evitar dejar enchufados los aparatos que no estamos utilizando. Puede ser muy útil conectar los equipos a una base de conexión múltiple o a un ladrón, para que sea más sencillo evitar dejarlos en stand by.


También podremos servirnos de las nuevas tecnologías para tratar de reducir nuestra factura de la luz, por ejemplo, a través de la instalación de monitores de consumo, como Nubings, que nos permitan llevar a cabo un control más exhaustivo de nuestro consumo eléctrico.


Por otra parte, también es importante desmentir algunos mitos:
 No es verdad que ahorremos más al lavar los platos a mano que usando el lavavajillas, de hecho, al lavar los platos a mano consumimos un 10% más de energía y 30 litros más de agua. Además, al contrario de lo que mucha gente piensa, el uso de la vitrocerámica consume 4 veces más energía que la cocina de gas.





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