Llegan, resuelven y se van: así son los 'superdirectivos' al servicio de la pyme


Rodrigo Junco es director de Recursos Humanos. Pero su contrato dura sólo nueve meses. Y él lo sabe. De hecho, lo contrataron con esa condición, para que durante ese tiempo realice unos cuantos cambios en una empresa del sector farmacéutico de la que prefiere no decir su nombre. "Mi principal cometido es la definición de puestos, pero también organizo talleres, reuniones... aunque no acudo a ninguno de ellos. Y cuando hacemos un proyecto tampoco tengo tarjeta de visita", dice.

Esta modalidad de empleado entre virtual y temporal se llama interim manager (director interino), un tipo de contrato que va ganando peso -poco a poco, eso sí- en España -en el Reino Unido es un sector que mueve al año unos 300 millones de libras- y que consiste en el fichaje para un puesto tanto de gerencia como intermedio por parte de una empresa pero sólo para proyectos concretos.

¿Objetivos? Desde un Expediente de Regulación de Empleo hasta una internacionalización, pasando por todo tipo de crisis e incluso, aunque menos, para cubrir una baja. "Soy una especie de consultor interno y externo", apunta Junco, que ha trabajado durante casi 12 años en puestos de responsabilidad en Recursos Humanos en empresas del sector del automóvil y retail.

Negociadores

"No somos más que negociadores con todas las partes, enfocados a resultados y conseguidores de tratos, ya sea con los bancos, los sindicatos o la parte operativa de la empresa", señala Santiago González, que trabaja como interim manager -en este caso como consejero delegado- y es miembro de Gila&co, una empresa especializada en reestructuraciones. Pero cree que el hecho de que esta figura no acabe de despegar en nuestro país tiene varios culpables.

El primero serían las escuelas de negocio, que enseñan éxito y crecimiento, pero muy poco fracaso. "Cuando una empresa entra en crisis, el lado oscuro hay que gestionarlo de forma distinta, enfocándose en la caja", dice. El segundo son las empresas, "que creen que un empleado es más leal cuando lleva 28 años y no dos, cuando la lealtad no es equivalente a antigüedad". Y el tercero, y no menos importante, son todos los que se encargan de tomar decisiones en las compañías: "Creen que cualquier persona sirve para cualquier puesto y no es así. No se trata de que el interim manager tenga conocimientos, sino que haya vivido cosas".

En este sentido apunta Óscar Perreau, socio director de EIM España: "No sirve para este puesto alguien que lleve 25 años trabajando en un mismo sitio. No me vale". Eso sí, la formación requerida sí está algo limitada, según sus propias palabras: "Empresariales, ingenieros, economistas, formación de postgrado, MBA, vamos, cierta especialización en el mundo empresarial".

Requisitos

¿Entonces quién sirve para ejercer de interino en una empresa? Ricardo Corominas, director ejecutivo de Michael Page In- ternational, apunta los requisitos principales: "Que tenga unos 15 años de experiencia, que no tenga necesidad de ingresos regulares, que no busque seguridad laboral y que le gusten los retos". Un perfil al que se ajustan muchos directivos por culpa de la crisis. "Se han quedado disponibles un montón de buenos ejecutivos", añade Óscar Perreau.

Con la experiencia vivida hasta el momento, Rodrigo Junco cree que también hace falta ser muy hormiga y poco cigarra para desempeñar estos trabajos. "Cualquier puesto de responsabilidad genera recelo, así que prefiero trabajar sin que se note y hacerlo bien en el día a día", dice. Por no hablar, añade, de conseguir la aceptación de la empresa en todas sus vertientes: empleados, comité de empresa y equipo directivo.

La crisis, además de un aumento en el número de IM potenciales, se nota en la aparición de otros puestos relacionados. En primer lugar, Santiago González apunta el CRO (Chief Restructuring Officer), una figura "habitual en Alemania y en los países anglosajones", pero aún poco habitual en España. "Es un perfil muy particular, no coincide exactamente con el perfil de un interim manager contratado para proyectos en marcha, expansión o que no están en situación de restructuración", añade. Por su parte, Perreau menciona el PIM (Proffesional Interim Manager), "gente joven dispuesta a hacer este tipo de trabajos y que no piensa tanto en un trabajo para toda la vida".

¿Coste o inversión?

Como casi siempre, las pymes no están demasiado habituadas a contratar a este tipo de profesionales. "Desconocimiento" es el principal motivo, declara Rodrigo Junco, porque "es un concepto demasiado anglosajón, aunque para las grandes aplicarlo no es novedad".

Ricardo Corominas añade sus motivos: "Aunque cada vez hay más pymes que piden el servicio de este tipo de profesionales, sigue habiendo muchas que desconocen esta figura y tienen miedo a personas externas. No confían en que alguien de fuera pueda resolver problemas en un plazo de tiempo corto. Un interim manager es una inversión, no un coste, porque con su amplia experiencia puede incluso empujar otros temas que en un inicio no estaban pensados".

No hay comentarios:

Publicar un comentario