RSC para fomentar el desarrollo. Cuando las acciones traspasan fronteras


Aunque la Responsabilidad Social de las empresas (RSC) es un tema relativamente reciente y se está desarrollando poco a poco, algunas compañías han dado un paso más: implantar este tipo de políticas en los países en desarrollo en los que están presentes.

Y es que las multinacionales parecen cada vez más conscientes de las repercusiones del apoyo a las comunidades más desfavorecidas, según el libro Business and Poverty: Innovative Strategies for Global CSR, presentado por la Fundación Codespa.

“Además de que para la empresa es una obligación moral por el mismo hecho de tener negocio en una zona, implantar políticas de RSC tiene beneficios añadidos en términos de imagen hacia los consumidores y es una herramienta que sugiere transparencia y es generadora de confianza”, explica Silvia Loro, Técnico de Estudios de la Fundación Codespa.

“Vivimos en un mundo globalizado y es relativamente fácil conocer cómo las empresas están actuando en otros lugares del mundo. Son históricos los casos de grandes escándalos relacionados con irresponsabilidades de empresas en países en desarrollo que han deteriorado su imagen y la confianza de los consumidores y, de hecho, estos casos de crisis corporativas han sido muchas veces impulsores del cambio real de actuación”, recalca la experta.

Además, esta RSC para el desarrollo repercute internamente en la empresa porque los empleados “se sienten satisfechos de contribuir con su conocimiento y experiencia a mejorar la vida de las personas”, lo que tiene su efecto en la motivación, la confianza en la compañía y ayuda a captar y retener talento.

Herramienta de márketing:
Pero todavía queda mucho por hacer. “En la sociedad, la RSC es todavía percibida como una mera herramienta de marketing y de mejora de la imagen corporativa”, reconoce Loro. Y se nota cuando las empresas no creen realmente en las acciones. “Las medidas que no tienen sustancia detrás, terminan por caer por sí solas”, reiteran desde Codespa.

Tiene efecto sobre la imagen de la empresa pero también en la reputación interna y la atracción de talento.
La actual crisis económica puede tener dos efectos. Algunas empresas comenzaron sus recortes de gastos por estas partidas, pero también se está produciendo una reflexión sobre las prácticas que han conducido a la recesión. “Se debate si tiene sus raíces en una grave falta de ética empresarial e irresponsabilidad social, lo que está haciendo que todas aquellas medidas que muchas veces parecían quedar en el aire comiencen a tomar forma y a asentarse en la práctica de la gestión empresarial diaria”, apunta la técnica de estudios.

El libro presentado por la Fundación Codespa y realizado en colaboración con la Comisión Europea, ICEP Austria, el Iese y Boston Consulting Group, ofrece sobrados ejemplos de los buenos resultados de estas políticas en el caso de empresas como el Canal de Isabel II, Unión Fenosa o Caixa Catalunya.

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