Los acreedores te perseguiran hasta despúes de la muerte


El New York Times recoge en un reportaje muy curioso como un negocio un tanto diferente está encontrado en la crisis un aumento significativo de trabajo: las empresas que se encargan de cobrar las deudas… a los muertos.
Para ello cuentan con empleados especializados, cuyo trabajo se basa en convencer a los familiares de los fallecidos con deudas de que paguen, ya sean facturas de telefóno, créditos o cualquier otra cosa. Aunque no tengan responsabilidad legal, mucha gente asume las deudas de sus seres queridos.
Las razones son varias. Primero, para los familiares pagar es útil, ya que aunque no tienen responsabilidad sobre las deudas, los acreedores sí que podrían tener derechos sobre los bienes heredados. Pero también es una cuestión sentimental: bien quieren honrar a sus muertos eliminando sus deudas, bien son leales a su banco o simplemente piensan que es su deber moral. Eso sí, también existen aquellos que pagan sin saber que no tienen la obligación.
Como recoge el mítico diario neoyorquino, los muertos son la última barrera en la recaudación de impagados, y de momento, es un negocio bastante sano. Y las empresas entrenan a sus empleados para tratar con los familiares. Las empresas tratan de suavizar el asunto y suelen tardar unos 90 días desde la defunción para reclamar sus deudas.

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