La Inversión Extranjera Directa salva a España


En todas las situaciones de emergencia, siempre hay servicios de socorro y protección que ayudan a paliar los daños y sirven de soporte para la reconstrucción. Y, en este contexto de crisis y de recesión, también la economía española ha encontrado en las inversiones extranjeras un inesperado salvavidas que le está permitiendo mantener a flote sus necesidades financieras y evitar hundimientos similares a los que están sufriendo ya países como Islandia.

Los datos de la balanza de pagos durante el año 2008, que avanzaba el viernes el Banco de España, elevan la necesidad de financiación exterior de la economía española a 99.106,9 millones de euros, o lo que es lo mismo, el 9% del PIB, con lo que ello supone de deterioro de la confianza y la solvencia del país y de sobrecoste para el endeudamiento de nuestras entidades financieras y nuestra empresas.

Pues bien, en auxilio de esta situación han venido los capitales procedentes del exterior, que en los últimos dos años han aumentado significativamente su impacto económico sobre la balanza de pagos española, hasta el punto de que al cierre del año 2008 las inversiones extranjeras recibidas han permitido financiar hasta el 44,3% del total de nuestras necesidades de financiación exterior, tasa que supera en más del doble a la cobertura que prestaban sólo hace dos años, cuando apenas superaban el 20,3%.

Y es que, a pesar de la recesión en que ha entrado nuestra economía y de la rebaja en la calificación del riesgo por las agencias internacionales, España ha seguido siendo en 2008 un destino atractivo para los inversores extranjeros.

Los datos del Banco España elevan a 43.967,2 millones de euros las entradas de inversión extranjera directa en nuestro país durante el último ejercicio, cifra que supone un crecimiento del 4,1% respecto al año 2007 y que equivale al 4,3% del PIB nacional.

Una tasa que, a priori, puede parecer modesta, pero que resulta muy satisfactoria si se tiene en cuenta que se computa sobre un año récord de crecimiento (196%) por la compra de un alto porcentaje de Endesa por parte de la italiana Enel, y que se produce, además, en un contexto de agravamiento de la crisis económica a nivel internacional y en un año en el que los principales países europeos han sufrido profundas caídas de los flujos de entrada de inversiones exteriores.

Los datos de la UNCTAD (Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo) correspondientes al año 2008 muestran como la entrada de capitales productivos ha caído el 94,3% en Italia, el 70,4% en Holanda, el 51,1% en el Reino Unido y el 48,9% en Alemania. Incluso Estados Unidos, el mayor receptor mundial de inversión extranjera directa, tuvo un retroceso del 5,5%, que contrasta con el crecimiento del 7,3 % que la UNCTAD apunta para España durante 2008.

La diferencia de tres puntos porcentuales entre la tasa de crecimiento de la UNCTAD y la que registra el Banco de España obedece a la diferencia de criterios de contabilización entre ambas entidades. Mientras el organismo de Naciones Unidas, al igual que el Registro de Inversiones del Ministerio de Industria, considera las declaraciones de inversión, el Banco de España utiliza el criterio de caja, es decir que contabiliza las inversiones a medida que se van efectuando los desembolsos.

Apuesta por la tecnología

Aunque el Registro de Inversiones no ha hecho públicos aún los datos oficiales sobre la procedencia y los destinos del capital exterior en España durante el último año, la sociedad estatal para la atracción de inversiones extranjeras Invest in Spain, apunta ya que el 68% de todas las inversiones recibidas tienen como origen países de de la Unión Europea, seguidos por EEUU con un 17% y Asia -Pacífico (Japón fundamentalmente), con un 10% del total.

Por países, Francia sería, según los datos de Invest in Spain, el principal ejecutor de proyectos en España, seguido por Estados Unidos, Alemania y el Reino Unido.

A nivel sectorial, la sociedad estatal destaca la creciente importancia que están teniendo las industrias consideradas "estratégicas en la recepción del capital productivo desde el exterior. Así, uno de cada tres proyectos de inversión nueva tiene como destino un sector de alto aporte tecnológico y valor añadido, destacando las energías renovables, el software, la biotecnología y las industrias de la salud , además de la la comunicación y el aeroespacial.

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