China tiene sus propios lastres


El año 2009 en el calendario chino es el año del buey. Se dice que las pautas que un chino debe cumplir año tras año suelen ir marcadas por su calendario. En esta ocasión las caraterísticas a cumplir serían la seguridad y el trabajo incansable. Y en un año de crisis económica como será 2009 hay una de ellas que es más suceptible que el resto de atragantársele: la seguridad.

Muchos gestores se han mostrado más que optimistas con respecto al papel que China desempeñará en la economía mundial, a falta del empuje de Estados Unidos, aún convaleciente.

"Tiene los medios necesarios para aplicar medidas de estímulo económico: cuenta con dos billones de dólares en reservas de divisas; un presupuesto equilibrado, y un bajo endeudamiento", afirman en Batterymarch, gestora especializada en mercados emergentes de Legg Mason. Pero estar la primera en la linea de salida no implica siempre ser la primera en llegar a la meta.

Obstáculos que salvar

La economía china, por su componente de emergente, aún tiene muchos obstáculos que saltar para convertirse en el gigante que todos esperan que sea. El último informe de Merrill Lynch ha puesto el primer aviso sobre la mesa: "La economía china creció sólo un 6,8% en el cuarto trimestre de 2008, el menor crecimiento desde 1997, ya que tanto la producción industrial como la comercial se colapsaron". Tampoco les ayuda el hecho de que la demada mundial del petróleo, de la que China es una gran importadora, se haya estancado, ni el retroceso que ha experimentado la recaudación de impuestos.

"Los datos sobre impuestos demuestran una desaceleración mayor en el ingreso y el consumo de los últimos meses que lo sugerido por los datos sobre ventas minoristas", asegura Goldman Sachs en un informe recogido por Bloomberg.

El problema está en que el consumo se ha convertido en el principal motor de la economía, ante la caída de las exportaciones (sólo en enero retrocedieron un 17%). El gobierno chino es muy consciente y por ello ha lanzado un plan de estímulo que persigue el objetivo de impulsar el consumo y a la creación de empleo. Sin embargo, en Goldaman Sach se muestran un tanto escépticos con el plan del gobierno chino. "Creemos que podría ayudar a crear empleos, pero quizá no impulse los salarios, el motor de crecimiento del consumo".

Recuperar el brillo perdido

Mucho más optimistas están siendo los inversores. Tras recoger beneficios en 2008, han vuelto a fijarse en la renta variable china. Prueba de ello es el comportamiento que están teniendo los fondos de inversión, con ganancias significativas en el año. Sobre todo, destaca el comportamiento del fondo DWS Invest Chinese Equities, que se anota más de un 4% desde el 1 de enero.

Pero no es el único. Le sigue de cerca, con un repunte de más del 3,5%, un producto de una gestora española. Se trata del BBVA Bolsa China, aunque a doce meses cede un 31%. Cierran el grupo de fondos en positivo en 2009 el Threadneedle China Opportunities y uno de la gestora BlackRock.

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