Área Gestión Empresarial - IECS

ÁREA GESTIÓN EMPRESARIAL, MBA Y COMERCIO INTERNACIONAL DEL INSTITUTO EUROPEO CAMPUS STELLAE
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El comercio internacional presenta perspectivas favorables en 2018, según la OMC

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Autor imagen: OMC - Organización Mundial del Comercio

  • Un informe de la Organización Mundial del Comercio (OMC) presentado la última semana, en Ginebra, asegura que el comercio internacional mantendrá su tendencia al alza.

De acuerdo a datos de la OMC, el comercio mundial de bienes que registró un aumento de 3,6% en 2017, mantendrá un crecimiento moderado en torno al 3,2% para 2018. Estas proyecciones son acordes con las del Banco Mundial y el FMI que prevén un crecimiento leve del comercio internacional para este año.

Las exportaciones de América Latina y el Caribe crecieron en el orden del 13,1% en 2017, con subas importantes, en la mayoría de los países de la región, crecimiento que se explica fundamentalmente por mayores volúmenes exportados. Pero ello no alcanzó para compensar las caídas registradas en años anteriores. Para 2018, las exportaciones de bienes de América Latina se espera que vuelvan a crecer pero a un ritmo menor.

El comercio mundial de bienes, luego de dos años de desaceleración, revirtió su tendencia expandiéndose en 2017 –en volúmenes– en niveles del orden del 3,6%, una mejora sustantiva respecto del débil desempeño del comercio registrado en 2016, de del 1,3%.

Las perspectivas favorables se asientan en la tendencia marcada por el 2017, que tuvo los mejores resultados de crecimiento de los últimos cinco años, cuyo promedio había sido un magro 2,2% anual. De hecho, desde la crisis financiera mundial, fue el primer año en el que el comercio mundial creció por encima de 3%.

La mayor intensificación del comercio internacional del año pasado, se explica por el mejoramiento de las corrientes comerciales asiáticas, la consolidación de China, el aumento del tráfico intrarregional y la mayor demanda de importaciones desde América del Norte, en especial desde EEUU, donde los consumidores y la industria –contradiciendo el proteccionismo de Trump– aumentaron sus compras de bienes provenientes del exterior.

Con relación a la demanda por importaciones, la OMC estima que para el 2018, el crecimiento de importaciones se mantendrá con cifras similares a las del 2017 que tuvo un crecimiento en volumen (5,1% en países en desarrollo y 3% en países desarrollados), pero con. el incremento fue de 3%. en guarismos similares para las economías desarrolladas, y se de cierta desaceleración en los países en desarrollo.

La región con mayor dinamismo importador en 2017 fue Asia, con un incremento en sus compras de 5,8%. Si bien el crecimiento previsto para 2018 es menor (4%), se consolida la tendencia creciente de que Asia continuará siendo la región con mayor incremento de las importaciones. Esto resulta especialmente importante para muchos países de Sudamérica, que tienen a China como principal socio comercial y destino de sus exportaciones, siendo además un árbitro decisivo en la determinación del precio de los commodities que la región exporta.

América del Norte fue la segunda región de mayor crecimiento en volumen de importaciones (4,1% en 2017) y la OMC estima que tendrá un crecimiento de 3,5% en 2018 y seguirá siendo una de las regiones con mayor demanda de importaciones. Las regiones que menos aportaron al dinamismo de las importaciones mundiales fueron Europa (2,4%) y Sur y Centroamérica (1,1%) respectivamente. En ambos las previsiones son favorables a un crecimiento Sin embargo, se estima que en 2018 aumentaran sus importaciones: 2,8% en Europa y 2,4% en Sur y Centroamérica.

Aunque las proyecciones indican un crecimiento generalizado en Europa, Japón como también en Rusia y en las economías emergentes de Asia, y Rusia, ese crecimiento todavía genera incertidumbre. Por un lado, existen dudas sobre la sustentabilidad del crecimiento a mediano plazo de las economías desarrolladas, a lo que se agrega los constantes embates del actual gobierno de EEUU, sobre el precario equilibrio global. Por otro, si bien la economía de China y de los emergentes de Asia mantienen su vigor, y fortalecen su comercio intrarregional, queda por saber el impacto que podría tener una aceleración de la “guerra comercial” que pretende instalar Trump.

Por último, las economías exportadoras de materias primas tanto de América Latina, África subsahariana y la Comunidad de Estados Independientes, aunque con signos de recuperación, dependerán de la ralentización o no de los mercados emergentes de Asia. Un factor preponderante es el cambio en la dinámica de crecimiento que está impulsando China, que pasa de un modelo exportador y basado en la inversión pública a uno centrado en el crecimiento interno. Este cambio de modelo podría afectar el desarrollo de la demanda global de commodities, aunque proyectos como la Nueva ruta de la Seda (One Belt, One Road), impulsado por China para consolidar la globalización, el desarrollo pacífico y la prosperidad planetaria, alientan el optimismo sobre el crecimiento futuro.

Lo indudable, en medio de la incertidumbre, es que los países desarrollados no muestran el vigor necesario para liderar la reactivación en el comercio mundial.

FUENTE: Marcotradenews

La cumbre del comercio mundial arranca ignorada por el Gobierno Trump

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Comercio exterior (Anna Monell)

  • EE.UU. bloquea la OMC y pone en peligro el éxito de las negociaciones

“La apertura de los intercambios comerciales ya no atravesaba un buen momento. Luego vino el Brexit y ahora Donald Trump. Usted se puede imaginar cómo estamos ahora mismo”. Estos eran los comentarios que corrían hace días por los pasillos de Ginebra, sede de la Organización Mundial del Comercio (OMC), que celebra hoy en Buenos Aires su conferencia ministerial.

Como decía un cronista veterano de estas cumbres, “la OMC es la ONU del siglo XXI. Son 156 países y todo se decide por consenso, sin vetos ni mayorías”. Sobre el papel es la esencia de la democracia. Sin ir más lejos, fue en una de estas reuniones (Cancún 2003) donde nació el G-20, la agrupación de países ricos y emergentes que tanta influencia tiene en la actualidad.

Director de la OMC

“Hay varias cuestiones sobre la mesa. No hay ninguna convergencia aún en ninguna de ellas”

Sin embargo, en la práctica, estos tipos de conferencias, que tienen como objetivo liberalizar el comercio en el mundo, acostumbran a acabar con resultados decepcionantes porque es muy difícil encontrar un acuerdo. “Hay varias cuestiones sobre la mesa. No hay ninguna convergencia aún en ninguna de ellas”, reconoció el director general de la OMC, el brasileño Roberto Azevêdo. La actual conferencia tiene una incógnita añadida: la actitud de EE.UU.

La administración de Donald Trump ha declarado guerra al multilateralismo para promover acuerdos bilaterales. “La OMC fue establecida para el beneficio de todo el mundo, excepto para nosotros. Se han aprovechado de nuestro país de manera increíble”, dijo el mandatario estadounidense. Después de abandonar la mesa del TTP y solicitar la revisión del Tratado de Libre Comercio con México y Canadá, la Casa Blanca tiene en el punto de mira el comercio internacional. Según fuentes consultadas, en la actualidad los negociadores estadounidenses se han borrado del mapa. “Estamos a la espera de recibir instrucciones”, repiten.

Esto significa no sólo que no van a desempeñar un papel activo en las discusiones sobre comercio estos días, sino que su ostracismo ya está bloqueando, de hecho, la organización desde su interior. Desde hace semanas el Tribunal de Apelación de la OMC, el tribunal de segunda instancia encargado de dirimir las disputas comerciales, se está quedando sin sus siete miembros. Su mandato de cuatro años sólo es renovable una vez y en la actualidad hay tres vacantes. En breve serán cuatro. EE.UU. impide la renovación, al cuestionar la imparcialidad de la institución (pese a que, según la estadística, un 78% de las decisiones en primera instancia son favorables a los estadounidenses) y rechaza que siente algún tipo de jurisprudencia. Un retraso que está causando daño a las empresas involucradas.

La buena noticia es que, después de un periodo de contracción global, los intercambios comerciales están repuntando. Todavía estamos por debajo del promedio de los últimos veinte años, cuando solían duplicar el crecimiento del PIB, pero el ritmo es satisfactorio (3,7% en contra del 2,4% pronosticado anteriormente), al mismo tiempo que las medidas restrictivas y proteccionistas están experimentando un leve retroceso comparado a los meses anteriores.

En plano más técnico, los ejes sobre los cuales hay cierta probabilidad de alcanzar un consenso son la eliminación de los subsidios ilegales a la pesca y la posibilidad de almacenar existencias de alimentos para sortear crisis humanitarias. El primer tema puede parecer menor, pero tiene una relevancia económica. Se refiere, por ejemplo, a las ayudas al combustible de los barcos pesqueros de algunas flotas de Asia para que puedan pescar millas mar adentro. En cuanto al segundo, para países poblados como India reviste un caballo de batalla política de gran importancia.

En cuanto a los otros capítulos, como la liberalización de los servicios y del comercio electrónico y la eliminación de las ayudas a la agricultura, no hay mucho margen. La llamada ronda de Doha, que tenía metas mucho más ambiciosas, parece aparcada definitivamente. La UE, después de la polémica adopción del tratado comercial CETA con Canadá, tampoco parece dispuesta a ir muy lejos.

En las delegaciones se cree que al final la conferencia puede acabar con una declaración de la presidencia de Argentina en lugar de un texto ministerial más elaborado. Queda por ver si la nube de Donald Trump que planea sobre los asistentes acabará descargando agua y que todo quede en papel mojado.

FUENTE: La Vanguardia.