¿Qué son los CoCos?


Los bonos contingentes convertibles o AT1, comúnmente conocidos como CoCos, son un tipo de deuda subordinada perpetua que no es adecuada para pequeños inversores, ya que resulta un activo financiero bastante complejo y de alto riesgo, por lo que los principales compradores de CoCos son fundamentalmente inversores institucionales. 

 


Los CoCos alcanzaron un gran protagonismo tras el acuerdo de Basilea III, en el cual se endurecieron los requisitos de capital y de calidad de los activos de la banca. De hecho, los AT1 resultan un instrumento muy utilizado por los bancos, pues su emisión contribuye a la mejora de los márgenes de solvencia y de capital, algo muy importante de cara a superar las pruebas europeas de test stress. Su principal comprador es el FROB (Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria) que invierte en CoCos para contribuir al saneamiento de la banca.

Los bonos convertibles contingentes funcionan de la siguiente manera: son emitidos por las entidades, principalmente bancos, en forma de deuda, de forma que también les sirve para aumentar el capital y cumplir con los requisitos exigidos por los organismos superiores encargados de regular el sistema bancario.

Al contrario de lo que ocurre con un bono convertible "normal", los inversores convertirán obligatoriamente estos bonos en acciones cuando se cumplan determinadas condiciones establecidas por el banco en el momento de la emisión. Es decir, el banco, de forma unilateral, convertirá la deuda en capital cuando el nivel de capital caiga por debajo de determinado límite, y sin que el inversor tenga derecho a decidir si quiere convertir sus bonos en acciones. De esta forma, la entidad emisora verá su deuda reducida por el nominal del bono, y a su vez, aumentará su capital por dicha cantidad. Así, la entidad mejorará sus ratios de capital y de solvencia.

Para recuperar el capital invertido, los inversores tendrán que vender las acciones, asumiendo la pérdida de valor de dichas acciones, y perdiendo dinero, pues el inversor solamente verá sus bonos convertidos en acciones cuando a la entidad emisora le vaya mal. Además, en caso de que la entidad emisora (el banco) quiebre, los accionistas serán los últimos en cobrar.

A pesar de que la CNMV ha desaconsejado los AT1 para los inversores minoristas debido a su alto nivel de riesgo… ¡Mucho cuidado! Actualmente la banca ha trasladado estos activos a las sucursales, donde los está comercializando a través de fondos de inversión con unas rentabilidades de entre el 9% y el 13% en los que el pequeño inversor puede participar a partir de los 10 euros.

Conociendo el funcionamiento del binomio rentabilidad-riesgo (a mayor riesgo, mayor rentabilidad) y sabiendo que una rentabilidad del 9% es muy superior a la del mercado, debemos deducir el altísimo nivel de riesgo que conllevan estos fondos de inversión, pues “nadie da duros a pesetas”.


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