Alexander Hamilton y los dilemas de la eurozona

Alexander Hamilton, hijo bastardo de un escocés y huérfano desde los 11 años, nació en Saint Nevis en 1757. Sin embargo, logró ser uno de los "padres fundadores" de la Constitución de EEUU, que fue ratificada como Confederación en 1781 y como Federación en 1788, junto con Washington, Adams, Jefferson, Madison y Franklin, entre otros. Además, fue su primer secretario del Tesoro en 1789 bajo su primer presidente, George Washington. Ambos estaban en contra de la Confederación y fueron quienes escribieron los Federalist Papers que dieron lugar a la Federación.

Tras su dura Guerra de Independencia contra Inglaterra en 1783, los trece estados rebeldes, salvo Virginia, estaban quebrados. En 1790, Hamilton nacionalizó todas sus deudas y las reunió en un fondo federal para amortizarlas a largo plazo, salvándoles de la quiebra. A cambio, logró el poder de imponer impuestos federales y de emitir deuda federal en lugar de la de los estados, creando el que sigue siendo el mercado de deuda soberana más importante del mundo.

En 1791, creó asimismo en primer banco central de EEUU, el First Bank of the United States, precursor del US Federal Reserve Board en 1913. Finalmente, para compensar la rectitud fiscal de Virginia y dado que Washington era Virginiano, movió la capital de Nueva York, de la que él era representante en el Congreso, a Washington DC. Su muerte, en 1804, fue trágica, al verse forzado a aceptar el duelo a pistola que le lanzó su oponente político, Aaron Burr que fue al año siguiente vicepresidente con Jefferson.

Hoy, la Eurozona no es todavía una Confederación, sino sólo una simple y ligera Unión en la que su Parlamento no es elegido por un solo colegio electoral Europeo, sino por cada Estado miembro. Son estos los únicos que pueden poner impuestos y el presupuesto Europeo es sólo del 1% del PIB de la Unión, totalmente insuficiente para financiar bienes públicos en la Unión. Las decisiones se toman, sobre propuestas presentadas por la Comisión Europea, por los Consejos de ministros de Exteriores y de Economía y se ratifican por el Consejo Europeo de jefes de Estado o Gobierno.

Es decir, al contrario que EEUU, sin Unión Política, ni Unión Fiscal, hemos creado una Unión Monetaria y un Banco Central y vamos a crear una unión bancaria. El grupo de los "cinco sabios alemanes" y los 17 miembros del Consejo INET hemos propuesto un fondo de amortización, similar al sinking fund de Hamilton, para toda la deuda heredada superior al 60% del PIB de todos los Estados miembros que sería el inicio de una unión fiscal, pero ha sido rechazado. Lo mismo ha ocurrido con las propuestas de eurobonos o euroletras.

La política monetaria única del Banco Central Europeo (BCE), aplicada a estados con diferentes niveles de desarrollo, ha sido demasiado laxa para Grecia, Irlanda y España, produciéndoles unas grandes burbujas y unas fuertes recesiones. Como no hay política fiscal única para ayudarles, ha habido que inventarse el Fondo Europeo de Estabilidad Financiera (FEEF) y el Mecanismo Europeo de Estabilidad (ESM en sus siglas en inglés), pero no han sido suficientes y finalmente, el BCE ha tenido que tomar el liderazgo para evitar una ruptura del euro. Cuando las deudas no pueden mutualizarse tienen necesariamente que monetizarse, Cuando no se dispone de una política fiscal única bien coordinada con la política monetaria única para evitar estos problemas, se ponen en peligro 54 años de esfuerzos para crear una Europa Unida.

Afortunadamente, crisis tan serias como la actual terminan imponiendo la necesidad de una verdadera unión. Si Europa no se une, en 40 años, no habrá ninguno de sus Estados miembros en el G8. Será irrelevante.



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