¿También le deben dinero? Descubra las siete caras de las empresas morosas


Su buzón está lleno y no precisamente de publicidad, sino de facturas. Los proveedores reclaman su dinero y usted espera a que el señor que le atiende en el banco tenga un buen día y le conceda el dinero que lleva siglos solicitando. Hace días que no coge el teléfono por si las moscas... Sí, usted y su empresa están en la lista de morosos. Y es más, está rodeado de ellos. Así que quizá sea bueno saber cómo actúan para librarse de ellos y de esta manera eliminar su nombre de esa maldita lista.

"No es suficiente con decir que la morosidad crece en tiempos de crisis, sino que hay que saber por qué crece y cómo crece", asegura Luis Salvaterra, director general de Intrum Justitia, y responsable de un estudio que analiza siete tipos o familias de deudores.

Según Salvaterra, este estudio pretende "que las empresas entiendan a sus deudores para mejorar los sistemas de pago". De esta forma, las empresas de cobro a morosos podrían desarrollar estrategias específicas contra cada tipo de deudor.

DNI del cliente

José Antonio Villegas, director general de Solucionados.com, empresa dedicada al negocio del cobro a deudores, también es partidario de la estrategia de análisis antes de lamentarse. "Hay que analizar al cliente, los riesgos que supone y establecer patrones", dice.

La mayor parte de empresas morosas en España son las selectivas, según el estudio de Intrum Justitia. Es decir, empresas que pagan las deudas de acuerdo a su conveniencia. En concreto, pagarán primero aquellas facturas que vayan a proveedores estratégicos para su actividad y, en segundo lugar, a los acreedores que tengan impacto en cuestiones de imagen y reputación. Por último, abonará las facturas de los suministros, tales como electricidad o telefonía.

En cuanto a su estructura, la sociedad deudora tipo es "una pyme de menos de cinco años de vida, menos de diez empleados y presente en un sector concurrido", asegura Villegas.

Miedo a las 'especialistas'

Pero al tipo de empresa al que debe temer es a la especialista. Este modelo, muy presente en pymes, se dedica de manera sistemática a retrasar los pagos, alegando excusas de todo tipo, desde el "no nos ha llegado la factura" hasta el ya clásico "la persona responsable no está en estos momentos".

Por otro lado, la firma de la que más fácilmente recuperará su dinero es de la sincera. Esto es porque estas compañías no pagan porque desconocen que tienen una deuda. Bastará con ponerse en contacto con ellas para aclarar la situación.

De cualquier forma, no deje que los deudores le arruinen. Un 20% de las pymes que cierran en Europa lo hacen debido a las deudas, según un estudio de la Unión Europea. "El efecto es devastador, sin duda", afirma Villegas.

Por su parte, Salvaterra no es tan rotundo, "depende del tipo de negocio, pero los efectos de la deuda suelen ser catastróficos", pero advierte de que las deudas en pymes "generan un efecto bola de nieve" en el que las acreedoras acaban comvirtiéndose, a su vez, en deudoras por los impagos.

La falta de créditos las convierte en deudoras

"Ésta es la tormenta perfecta de la financiación", explica Ignacio de la Vega, director del Centro Internacional de Creación de Empresas. "Tomemos una pyme competitiva, que vende a otras empresas y administraciones. Esta empresa tan bien gestionada empieza a vender menos, cobra tarde lo que vende, al final se queda sin dinero con el que pagar y se convierte, a su vez, en deudora. En otros momentos podría hacer frente a esta falta de liquidez acudiendo a una entidad financiera, pero ya no conceden créditos", concluye de la Vega.

¿Cómo puede hacer frente a esta situación? Puede contratar los servicios de una empresa dedicada al cobro de deudas, aunque "la mejor estrategia es tomar medidas preventivas", asegura de la Vega. "Es fundamental dedicar un tiempo a la selección de clientes", afirma Pere Brachfield, experto en morosidad y profesor de EAE Business School. "Es mejor decidir antes el límite de crédito que les van a dar; y si existen dudas, la solución es pedirle un aval bancario", aclara.

Además, "hay una serie de productos de seguros de crédito", comenta Ignacio de la Vega, "que encarecen el producto, pero por lo menos al final se cobra".

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