Hijos emprendedores de padres empresarios: de tal palo, tal éxito


En el cruce de la Tercera Avenida con la calle 59 hay un punto estratégico de los neoyorquinos más cool: Dylan's Candy Bar. Una tienda de golosinas deluxe en la que se celebran los cumpleaños de los niños y no tan niños más chic de Manhattan. Un negocio que endulza la ya abultada cuenta corriente de su dueña, Dylan Lauren, hija del diseñador Ralph Lauren. Una mujer que, lejos de seguir el negocio familiar, lo ha montado por su cuenta y con éxito.

Su compatriota Ivanka Trump también dedica su tiempo a algo más que salir en portadas. Tras una fracasada carrera como modelo, le dio por estudiar -se graduó con Magna Cum Laude en la escuela de negocios Wharton de la Universidad de Pennsylvania- y hoy es una de las ejecutivas de la división inmobiliaria de su padre. Pero aún ha encontrado hueco para lanzar su propia colección de joyas que vende por Internet.

Porque no siempre se cumplen los tópicos y los hijos de empresarios o de famosos se dedican por defecto a vivir de fiesta en fiesta y sin dar palo al agua gastando la herencia paterna. A veces, de tal palo, tal éxito. Y hay hijos que se alejan de un trabajo bajo las alas paternas y sacan su vena emprendedora a pasear. Lo cual no quiere decir que de vez en cuando no fiesteen.

Puro árbol genealógico

Aunque para algunos el apellido no es más que fruto del árbol genealógico. A Javier Goyeneche, dueño de la empresa de complementos Fun & Basics, ser hijo del primer presidente del Comité Olímpico Español ni le ha ayudado ni pesado, dice. "Empecé la empresa con 3.000 euros y luego tuve que salir al mercado a buscar inversores", cuenta. Su empresa empezó de manera casi accidental y hoy cuenta con 80 puntos de venta repartidos por todo el país, aunque la crisis no le es ajena: "Sufriendo y reajustando el tamaño, como casi todas las marcas".

También hay ejemplos con sabor internacional. Llegó a España para rodar un documental sobre el toro bravo y, al final, se casó con un torero. Más allá de dirigir la división de perfumes de la compañía materna, se ha convertido en la mano derecha y renovadora de su madre. Pero, sobre todo, esta mujer dice que le gusta ser un espíritu libre. De ahí, el negocio que acaba de montar en Madrid. Adriana Carolina Herrera, hija de la modista venezolana Carolina Herrera, la decoradora Tatiana Arelle, Elisa Arcaya y su amiga Stacy Knoll han puesto en marcha Baby Deli. Una tienda, guardería y salón de té en el mismo espacio de ocio. Baby Deli, que ha contado con una inversión de 300.000 euros, ofrece a los más pequeños distintas iniciativas educativas: psicomotricidad, yoga, música, arte contemporáneo y cocina ecológica.

Lejos de la influencia de papá y mamá

Muchos de ellos prefieren estar al margen del colorín y son abanderados de la vida tranquila. Sofía Ruiz del Cueto sabe que puede pasear por la calle sin que nadie le pida un autógrafo. Porque es su segundo apellido -Posadas- el que tiene vertiente pública. Hija de la escritora Carmen Posadas, optó por la medicina como forma de vida y lo consiguió. "Soy médico por decisión propia, por vocación. Salvo por un tío abuelo y un bisabuelo que no conocí no hay médicos en mi familia que me hayan podido influenciar", señala. Con su socia Mar Mira recurrió -"cómo no"- a un banco y con la ayuda de su marido -"el que ha luchado cada euro del crédito"- montó la clínica

Mira+Cueto especializada en medicina estética.

Pero ni un euro vino de mamá. "Me ha ayudado en todo como madre, no como Carmen Posadas. A pesar de ser un personaje conocido ha sabido mantenerse al margen y eso nos ha permitido a mi hermana y a mí mantenernos al margen", dice.

Al margen se mantiene también la identidad de José y Álvaro Rivera Olalquiaga. Son hijos de José Rivera, fundador de Panrico junto a los Costafreda. En 2002 montaron el Grupo Cercal, empresa dedicada al sector de las masas congeladas y especializada en la fabricación de donuts congelados. Cubren el mercado nacional con tres fábricas en Madrid. Además, montaron una fábrica en México con la misma actividad en 2006.

También anónima es la vida que lleva Marta Álvarez. Casi tanto como la de su padre y presidente de El Corte Inglés, Isidoro Álvarez. Y aunque no se dedique al mundo de los negocios, sí se atrevió en su día a apostar por el que montó la Infanta Elena junto a un grupo de amigas y profesoras de la guardería de sus hijos : la guardería Mico. Aunque no tiene ningún cargo en el organigrama del centro.

A Kike Sarasola el apellido tampoco le ha forzado a sacar la vena empresarial. Más bien fue una lesión lo que le obligó a dejar de practicar una de sus pasiones, la hípica. Montó una cadena hotelera, Room Mate, y a cada hotel le puso el nombre de alguno de sus amigos. Su forma de gestionar está clara: alquilar o gestionar durante 25 años, nunca comprar. Y su objetivo: tener una treintena de establecimientos para finales del año que viene.

El doblete de los Medina

En el caso de Naty Abascal y el fallecido Duque de Feria les salió doblete. Dos hijos , Rafael y Luis, que además de aparecer en la lista de los más elegantes del país y en la de los solteros de oro, también han montado negocios.

El mayor, Rafael, tiene una tienda de moda masculina, Scalpers, después de trabajar en la banca de inversión durante un tiempo. Y su hermano Luis -que estudió Empresariales- montó hace dos años Showme, una agencia de comunicación con clientes del sector del lujo. Hace tiempo reconocía en una entrevista que empezó "con un capital muy reducido y pidiendo créditos". Y aunque siempre contaron con el apoyo materno, confiesa que a su madre le hubiese gustado que ambos hermanos fueran "banqueros o algo así".

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