¿Financiación para su pyme? No la busque en España, hágalo en Francia


Son las que más financiación externa necesitan y las que más dificultades encuentran para conseguirla, según sus propias experiencias. Así definen las pymes españolas su situación dentro de la zona euro. Lo confirma un informe elaborado por el Banco Central Europeo, a partir de una encuesta sobre el acceso de las empresas a la financiación en el primer semestre del año.

¿El resultado? Que mientras en España más de la mitad de las pymes afirma que se ha reducido la cantidad de dinero que los bancos están dispuestos a concederles, en Alemania, Francia e Italia, tres países de nuestro entorno, no opinan lo mismo.

En el tejido empresarial germano, por ejemplo, tan sólo 2 de cada 10 compañías de menos de 250 empleados opinan lo mismo. De los cuatro países que el BCE desarrolla en su informe sobre la situación de las pymes en la zona euro, España es el más pesimista en lo que respecta, tanto a las necesidades como al acceso a financiación externa, principalmente mediante la fórmula del préstamo bancario.

Sin sorpresas

"A nosotros no nos sorprenden los resultados de esta encuesta", opina desde la Confederación Española de Pequeñas y Mediadas Empresas (Cepyme) su presidente, Jesús Bárcenas. "Aquí en dos años hemos pasado de la noche al día. Antes podías conseguir financiación prácticamente con pedirla, y ahora el empresario tiene que hipotecar su patrimonio personal a la hora de pedir un préstamo. El ICO no termina de arrancar, en los bancos te piden garantías personales y los intereses y comisiones son un handicap que nos hace ser menos competitivos", denuncia Bárcenas.

Este capítulo, el relativo a comisiones e intereses, es otro de los puntos que refleja la distancia que separa a las pymes españolas de sus homólogas en la zona euro. El 57% ha notado que, en los últimos seis meses, han subido los créditos. En Alemania esto sólo lo piensa el 19,5% de las pymes; en Francia es el 26,4% y en Italia, el 28,1%.

¿Y en lo que respecta a las comisiones y gastos que conlleva la financiación externa? El 59,4% de las pequeñas y medianas em- presas españolas ha notado un incremento. Son 15 puntos más que la sensación que experimentan los italianos (44,4%), y tres veces más de lo valorado por las pymes alemanas (17,3%).

Exigencia de garantías

Además, una consecuencia de unir ambos factores, es decir, el incremento de la dificultad para acceder a un crédito, por un lado, y la sensación de que tanto los diferenciales de los tipos de interés como las comisiones han subido, por otro, es que son menos las pymes que logran obtener el dinero solicitado. "Aquí el problema es que se exigen garantías muy fuertes", vuelve a insistir Bárcenas. En España, el 25,8% de los préstamos solicitados en los últimos dos años por pymes eran por una cantidad de entre 25.000 y 100.000 euros. Pero en los últimos seis meses sólo 4 de cada 10 consiguieron el capital que necesitaban. Exactamente el 42%.

Vuelve a ser un dato inferior al del resto de países que han participado en el informe del BCE. En Italia el 66,5% de las pymes que acudieron al banco recibieron el total solicitado. En Alemania este índice alcanza el 67% y en Francia supera ligeramente el 78%.

Más morosidad

¿Por qué necesitan dinero las pymes de la zona euro? Desde Cepyme, su presidente considera que, en el caso de España, "el problema es la morosidad. Las pymes piden dinero porque les deben dinero. Y eso conduce a que, como no cobran, tampoco pueden pagar a los proveedores". Según datos de este organismo, "una pyme tiene una demora de 180 a 200 días en cobrar un pago aplazado. En el caso de la Administración, la demora llega hasta un año".

Bárcenas pone como contrapunto el caso de Francia, "donde los aplazamientos son más cortos porque la ley es más dura. Si no pagan, se ejecuta la deuda. Aquí, además, la justicia también es más lenta".

En Cepyme consideran que la manera de reducir las diferencias que se encuentran en el informe del BCE entre España y el resto de países de su entorno está en "facilitar el acceso a la financiación. Se lo hemos transmitido a todos los organismos reguladores", señala Bárcenas. Y avisa: "Por culpa de los retrasos que hay en los cobros, una empresa que hoy es solvente puede entrar en suspensión de pagos en sólo seis meses".

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