La gestión de costes debe hacerse siempre, no sólo en tiempos de crisis


Es cierto que ahorrar es posible, pero para que sea más rentable, más eficiente, esa mentalidad debe imperar en el día a día de la gestión de una empresa y no sólo como medida atropellada de urgencia en momentos de ‘vacas flacas’.

En tiempo de bonanza

“Las empresas que mejor afrontan las crisis gestionan el orden y los costes en los buenos tiempos como si se estuviese en crisis. Los directores deben tener permanentemente una agenda de reducción de costes sobre su mesa, además de tomar medidas con criterios de rentabilidad sobre procesos, productos y clientes”, sostiene Eduardo Navarro, socio director de Improven.

“El control de costes debe ser una forma constante de trabajo. A nuestros clientes les hacemos ver que lo importante es implantar esa cultura de optimización de costes”, dice Francisco Escanellas, director general de Expense Reduction Analysts.

Otro aspecto a tener en cuenta es que las medidas de ahorro eficaces son aquellas que miran hacia el medio y largo plazo, ya que las que se adoptan de forma precipitada –aunque puedan ser efectivas en el momento, por ejemplo la reducción de personal– no son las más rentables a largo plazo.

“Viene la crisis y las empresas no hacen nada. Llega un día en que se ven muy apuradas y adoptan, lo que ha sido hasta entonces pasividad, una acción sin cabeza. El problema en lugar de solucionarse se incrementa, frente a lo lógico que sería adoptar medidas al principio y con tranquilidad”, destaca Navarro.

Áreas estratégicas

Ahorro eficiente no es sinónimo de tacañería. Como señala este experto: “En ese proceso de recorte de costes, cuidemos de no recortar en actividades estratégicas. Los costes recortables son los que aportan poco valor al cliente y nunca debemos recortar en actividades de márketing y ventas, que son parte de las que nos deben ayudar a aumentar la intensidad de nuestra presencia en el mercado”.

Y dos aspectos importantes más en la gestión de costes: que las políticas de ahorro deben hacerlas suyas también los empleados de una organización y que, paradójicamente, para ahorrar es necesario invertir en tecnología, procesos y personal especializado.

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