Patrocinadores a la fuga: el futuro de la F1 se frena en seco


Tan sólo era cuestión de tiempo que la política de reducción de gastos que está aplicando la Fórmula 1 llegara al bolsillo de los pilotos. Renault anunciaba su propuesta para que Alonso y Piquet recortaran sus emolumentos, en el caso del asturiano están en torno a los 20 millones de euros por temporada.

La pregunta que se abre ante este panorama no es si el bicampeón del mundo aceptará ver rebajado su caché, que parece probable, sino qué escudería será la siguiente en aplicar el recorte salarial a sus pilotos.

En los últimos tiempos, el Gran Circo se ha apretado el cinturón para adecuarse a la situación que se ha abierto con la crisis. Se han marchado patrocinadores, algunos de los que quedan no seguirán más allá de la temporada que arranca el domingo y, por si fuera poco, la FIA, el organismo que rige el Mundial, se ha propuesto reducir los costes desde los más de 500 millones de euros que invertía Honda hasta el año pasado, por ejemplo, a los 33 millones en que se ha establecido el límite para los equipos en 2010.

Honda fue precisamente la primera víctima de la crisis. En diciembre se retiró del campeonato y puso el equipo en venta. El primer intento serio de compra vino por parte de Bernie Ecclestone, pero la dirección de Honda Racing rechazaba su oferta de 100 millones de libras para reflotar la escudería, que finalmente fue adquirida por Ross Brawn, director de este equipo desde noviembre de 2007. La nueva escudería se pasa a llamar Brawn GP Formula One Team y en los entrenamientos de pretemporada se ha mostrado como una de las más rápidas.

Renault busca patrocinadores

De cara al futuro más inmediato, las condiciones de los equipos no van a ser muy boyantes. Así, Renault ya sabe que una vez que acabe 2009 no podrá contar con el pastel que se llevaba de los 77 millones de euros que el grupo bancario holandés ING destinaba a sus actividades de patrocinio en la F-1.
Williams, sin RBS

Por su parte, el director general de Williams, Adam Parr, se ha visto obligado a salir al paso acerca de la supervivencia del equipo tras la pérdida del patrocinador Royal Bank of Scotland (RBS), lo que le supone la pérdida del 15 por ciento de su presupuesto.

Los patrones del piloto alemán Nico Rosberg han perdido en los dos últimos años alrededor de 50 millones de euros y hace pocas semanas, una ayuda de 15 millones de euros del jefe de la Fórmula 1, Bernie Ecclestone, salvaba al equipo de la desaparición. Se trataba de un adelanto del porcentaje que cada una de las escuderías percibe por los derechos televisivos del Gran Circo. Williams también se ha quedado sin el dinero de Baugur, Lenovo y el gigante petrolífero brasileño Petrobas.

Bancos y martinis

Con anterioridad incluso, el banco suizo Credit Suisse suspendió ya a principios de año los pagos al equipo BMW-Sauber, que también ha visto recortados sus ingresos por publicidad. Por otra parte, Martini ha decidido no renovar el contrato que le unía a Ferrari. Schüco, una empresa alemana de productos para la construcción, ha dejado de patrocinar a McLaren, que además teme quedarse sin los millones de Vodafone más allá de la temporada que aún no ha dado comienzo.

La compañía telefónica ya ha anunciado que despedirá a 500 empleados en Reino Unido este año, como parte de su campaña de reducción de costes, y aún no se ha pronunciado acerca de cómo puede afectar ésta al plan de patrocinio deportivo que tiene con McLaren, cifrado en 60 millones de euros.
Pendientes de Panasonic

La situación no es mejor en otras escuderías, como Toyota, que podrá tomar la parrilla de salida el próximo domingo gracias a que Panasonic ha decidido no cancelar su proyecto de patrocinios deportivos. Tal como se presenta el panorama, a no ser que entren nuevos patrocinadores las escuderías que tienen un mayor margen de superviviencia son las que dependen de las fortunas de los mecenas que las sustentan, como Force India y Red Bull.
Nascar, la alternativa

Quizás para evitar que el Mundial de Fórmula 1 acabe siendo un territorio inhóspito, la FIA pretende impulsar una férrea política de control de gastos para las escuderías. El objetivo ya no es evitar que algunas marcas que no lograban grandes resultados deportivos, como es el caso de Toyota, disparen sus presupuestos más allá de los 300 millones de euros, sino que el objetivo es que, en 2010, el límite sea de 33 millones.

Será opcional, pero los equipos que se acojan a esta limitación "gozarán de mucha más libertad técnica" para sus coches en términos aerodinámicos y de motor, según la FIA. Pero ¿cómo apretarse tanto el cinturón cuando hay pilotos con sueldos por encima de los 20 millones de euros? El primer paso lo dio ayer Renault.

Lo que quizás no haya medido la Fórmula 1 es que algunos conductores pueden verse tentados de abandonar el Gran Circo para recalar en otras categorías más lucrativas, como la Nascar, siguiendo los pasos del colombiano Juan Pablo Montoya.

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