Claves para proteger tu invento de plagio

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La innovación es un factor competitivo que adquiere cada día más valor como elemento diferenciador. Sin embargo, para asegurarte de que nadie se aproveche de tu ingenio, la solución pasa por proteger tu producto o servicio. Con el registro de la patente –tanto en España como en el extranjero–, evitarás el plagio de otros o, en el peor de los casos, podrás defender ante los tribunales tus derechos de propiedad sobre la patente.

¿POR QUÉ PATENTAR?

No sólo es fundamental para proteger tu producto. También es necesario para conceder licencias. Ten en cuenta que, una vez concedida la patente sobre un producto o procedimiento, tú, como titular, tienes el derecho a decidir quién puedo o no utilizarla. Por tanto, la patente es el paso previo y necesario para su explotación comercial.

REQUISITOS BÁSICOS

Para que una invención pueda ser protegida a través de una patente, debe cumplir unas condiciones determinadas que se resumen en tener un uso práctico y presentar alguna característica nueva a lo ya existente.

POR QUÉ UNA PATENTE MUNDIAL

Vivimos en un mercado global. Si no quieres sorpresas, lo mejor es que, además de la patente española, simultáneamente pidas proteger tu invención en cualquiera de los 125 países que han firmado el Tratado de Cooperación en materia de Patentes (PCT). Una aclaración: es erróneo hablar de una patente mundial o internacional. Lo que haces es solicitar la protección en el país elegido, donde tendrá validez según su propia legislación. La solicitud la puedes hacer en la Oficina Española de Patentes y Marcas e indicar el número de países PCT en los que quieres proteger tu invención.

También puedes solicitar patentes regionales. Sólo la Oficina Europea de Patentes (OEP) y la Organización Africana de la Propiedad Intelectual (Airpo) resuelven las solicitudes de patentes regionales. “Surten el mismo efecto que las solicitudes presentadas o las patentes concedidas en los Estados miembros de esas región”, según la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI).

ANTES QUE NADA...

Para evitar sobresaltos posteriores, la recomendación de expertos legales y oficinas de patentes es “nunca divulgar públicamente los detalles de la invención sin haber presentado antes una solicitud de patente”. Y si fuese absolutamente necesario, reclama un acuerdo de confidencialidad.

Antes de realizar la solicitud del registro, comprueba en los buscadores y bases de datos que nadie antes ha desarrollado o inventado algo parecido a lo tuyo. En definitiva, que eche atrás la novedad de lo que tú ofreces. Existen bases de datos gratuitas, como la que ofrece la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual. A través de su portal www.wipo.int, permite la búsqueda de información y documentos sobre patentes entre 1.725.596 solicitudes internacionales. En España, la Oficina Española de Patentes y Marcas (www.oepm.es) también dispone de su propia base de datos, Invenes.

LO QUE CUESTA

El coste para la solicitud de una patente internacional está en torno a los 3.000 euros. Incluiría la presentación internacional (1.100 dólares) y la tasa de búsqueda (de 180 a 1.900 dólares). Como señala el OMPI, “las tasas que deberán abonarse al producirse la entrada en la fase nacional constituyen los costos más importantes, antes de la concesión de la patente. Entre ellas figuran las tasas de traducción de la solicitud, las de presentación de la Oficina nacional (o regional) y las tasas de adquisición de servicios de agentes de patentes locales”. ¿Duración? La tramitación de una patente internacional está en torno al año y medio. “Ese tiempo adicional puede resultar útil para evaluar la posibilidad de obtener la patente y explotar comercialmente la invención en los países en los que se tenga previsto solicitar la protección, y determinar el valor técnico de la invención y la necesidad de seguir protegiéndola en esos países”, recomienda desde OMPI.

Fases. El procedimiento para la concesión de una patente, una vez solicitada y presentada la documentación (descripción técnica, reivindicaciones), se analiza tu invención y se realiza una búsqueda ya sea nacional o internacional de documentos publicados que puedan cuestionar la posible patentabilidad de tu invención. Si esa búsqueda es negativa, es decir, no hay ningún desarrollo igual al tuyo, se publica el contenido de tu solicitud (Boletín Oficial de Propiedad Industrial) y pasado un tiempo la Oficina de Patentes finaliza este proceso con la concesión de la patente tras un informe preliminar.
Tasas de mantenimiento. A partir del segundo año y durante el periodo de duración de la patente o modelo de utilidad, se abonan anualmente unas tasas de mantenimiento del registro de patente, que incrementan su coste final. Estas tasas varían según cada país o región. En el caso de las patentes españolas van desde los 22,64 euros del tercer año al pago de 632,85 euros, el último.

DÓNDE ACUDIR

Si quieres proteger tu patente en el extranjero, puedes solicitarla directamente, país por país; a través de una patente europea (www.epo.org); o mediante una solicitud PCT (patente internacional).
La Oficina Española de Patentes y Marcas (www.oepm.es) gestiona, aparte de las patentes españolas, la europea y la PCT (internacional). Y, generalmente, entre la solicitud de patente nacional y la internacional suele transcurrir un periodo mínimo de un año.

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