Así se convierte un emprendedor 'rana' en un auténtico príncipe de los negocios


No es que estemos llamando ingenuos a los emprendedores, pero lo cierto es que a veces sus sueños o ideas iniciales chocan con una realidad que les golpea de forma brutal. Así, no extraña cuando las estadísticas apuntan que el 70 por ciento de las empresas creadas en España no superan los cinco años de vida.

Para evitar que los negocios tengan una vida tan corta está la figura del tutor empresarial. No es que sobre él recaiga la inmensa responsabilidad de los designios de la empresa, pero sí es el que se encarga de orientar bien a empresas recién nacidas o a aquellas que, ya consolidadas, quieren tomar decisiones concretas para seguir creciendo.

Al principio el empresario no tiene más remedio que ser director general y barrendero adjunto a la vez, como cuenta Pablo Gasalla, que es tutor de los proyectos empresariales que surgen de los alumnos del Instituto de Empresa. "Por eso, necesitan a alguien que les diga una y otra vez que las ideas pueden ser muy sexis, pero la realidad es mucho más dura", señala.
Ponga un Risto en su vida

Así que, más que ángel de la guarda, la figura del tutor se asemejaría a la de Risto Mejide, el implacable miembro del jurado del programa televisivo Operación Triunfo. "Nos hacen falta más Ristos en el mundo", bromea María Montis, una de las tuteladas por Pablo Gasalla. Montis y otros tres alumnos del IE se han enfrascado en una plataforma de microcréditos, un proyecto que aún se encuentra en fase preliminar, pero en el que creen con convicción. "Te pone los pies en la tierra con preguntas muy concretas, porque puedes llegar a ser muy endogámico", dice.

Gasalla se reúne con su tutelado -nunca más de uno, para poder dedicarles más atención- una vez a la semana y les insiste en sus recetas para sobrevivir: "Hay que ser prácticos, incidir en la viabilidad del negocio. Hacer análisis del mercado, macro, sectorial...Y a partir de ese momento, pasar del powerpoint a la realidad", cuenta Gasalla. "Está muy bien que digan que quieren aumentar ingresos un cinco por ciento. Pero ¿cómo? ¿y con qué equipo comercial piensas hacerlo?", dice.

Marcos Fortuny es también tutor del programa PIPE para la exportación del Consejo Superior de Cámaras, aunque hace sus tutorías como free lance y ha asesorado a más de 50 empresas en los últimos años. Y lo tiene claro: "Antes de definir ningún plan, hay que analizar si merece la pena exportar, porque no todo el mundo es válido. Por no hablar de que muchos quieren salir fuera para tapar lo que les pasa dentro.", cuenta.

¿Qué problemas tienen los emprendedores? Para Fortuny, la mayoría peca de falta de preparación, de escasez de perseverancia y de impaciencia. "Y exportar es cosa de optimistas", cuenta.

Aunque también falta mucha autocrítica. "Hay que decirles lo malo que tienen. No son tan guapos como piensan", cuenta.

De sus recetas se beneficia, entre otras empresas, Durviz. Es una compañía con sede en Paterna (Valencia) y que lleva desde 1979 distribuyendo equipos y productos para laboratorios de reproducción humana y animal. Manuel Martínez, administrador único y propietario de la empresa, reconoce que el programa PIPE al que están adscritos desde hace un año y medio les ha servido para lanzarse a otros mercados. "Estamos en un consorcio formado por cinco empresas porque creemos que es mejor salir con muchos productos, aunque creo que la clave es tener productos buenos para vender fuera", dice.

No hay comentarios:

Publicar un comentario